La tierra de los Thais

El sur este asiático, un lugar magnifico, lleno de sorpresas, lugares preciosos y gente linda. Todo esto sumándole al hecho que el calor constante impide poder concentrarse y realizar cualquier actividad pseudo académica y por ende no me he mantenido al día con los últimos acontecimientos de este viaje. Retomo acá el relato que deje en China.

Tome un vuelo que me llevó de Hong Kong a Bangkok en tres horas, dejando atrás a un país que me dio muchas historias para contar, con su sin número de altibajos, me sentí un poco melancólico pero al mismo tiempo ya era hora de partir.

Mi primer día en Bangkok no hice nada, quería empezar a ver al lugar con Tanya que llegaría al día siguiente. La fui a recoger al aeropuerto y gracias al omnipresente mal tráfico de Bangkok casi que no llego. De allí partimos hacía la ciudad, dejar las maletas, echar un vistazo por ahí y a actualizarnos en chisme.

El sur este asiático es campo de atracción de miles de mochileros. El centro de este magneto es Tailandia. La capital de este universo es Bangkok, y la madre de todas las madres de las mecas de mochileros esta en la infame calle Khao San, cerca al río, en el corazón de Bangkok, lejos del transporte masivo. Es uno de esos lugares que no se pueden describir, solo experimentar. A mi me pareció como una especie de república independiente de viajeros que ocuparon ese pequeño territorio Tailandes para declarar su presencia y en este proceso cogieron a uno que otro local desprevenido y lo pusieron a trabajar allí de sol a sol, para que vendan masajes, comida, cortes de pelo, trajes finos, tatuajes, tarjetas de estudiante, ropa, música, películas y libros pirateados y por supuesto alcohol, mucho alcohol. Bueno, esta es mi visión un poco exagerada y cínica del lugar. No es ningún territorio independiente ni tampoco hay esclavitud de aborígenes, más bien es un centro muy grande de viajeros que fluyen constantemente a todas horas del día. Si que se consigue todo lo que describí aquí y mucho más y como hay tanto occidental da la impresión de estar en Europa en un verano sofocante. A mi me pareció un poco absurdo y asqueroso el lugar, pero a Tanya le encantó!! Creo a mi no me gusto la muchedumbre embriagándose hasta tirarse en el piso y los innumerables jóvenes comportandose estúpidamente porque del alguna forma u otra peregrinaron a esta meca sagrada. En este lugar se pueden comprar licencias de conducción europeas (hubiera sabido no hubiera perdido mi tiempo antes de venir de viaje :p) y también tarjetas ISIC de estudiante que tanto me hubieran servido en China y Rusia. No desperdicie la oportunidad y me volví estudiante de la universidad de Cambridge, por lo menos hasta el próximo septiembre.



Bangkok trae mucho más que esta calle, entre eso están los rascacielos con vistas preciosas, innumerables templos y comida bien interesante. Un día tratamos de ir al Gran Palacio, pero era muy tarde y terminamos yendo a un templo que se llama Wat Pho que me encanto, no tan popular ni caro como el Gran Palacio y con arquitectura hermosisima.
Tailandia también es famosa por su gran industria del sexo, que da mucha tristeza algunas veces, viendo chicas y chicos jovencitos con hombres occidentales asquerosos que pagan por ser acompañados por una o dos semanas. Otra cosa famosa son los shows de ping pong. Menos mal estaba con Tanya que respaldó nuestra presencia en estos antros de perdición.

Bangkok es un lugar muy muy sofocante, con polución y ruido que llega a los nervios de cualquiera. Para sentirnos mejor un día de esos tomamos un masaje hecho por peces, que estuvo muy cosquilloso al principio pero luego se volvía un poco adictivo.
Otro atractivo que tiene Bangkok es su mercado flotante, aunque según dicen ahora se volvió en una trampa turística donde solo venden souvenirs por eso decidimos ir a otro mercado no tan grande. Pues resultó ser una desilusión porque era bien pequeño y también era una trampa turística, además que llegar allí fue una pesadilla con el sistema de transporte tan ineficiente de Bangkok.

Bangkok es una ciudad que no a todos les gusta, yo traté con mente muy abierta de cogerle cariño, no me molesta la contaminación ni el ruido, ni la sensación de sofocamiento, pero ese sistema de transporte tan pésimo que posee fue lo que derrumbó todos mis esfuerzos por encontrarle el encanto a esta ciudad.



Decidimos que era hora de partir hacia el norte, a ver un poco del campo y las montañas de Tailandia. Tomamos asientos en un tren nocturno y llegamos a Chiang Mai. No cogimos literas porque en Bangkok y en Tailandia en general hay una mafia turística brutal que hace que tratar de organizar algo independientemente sea mucho más complicado que hacerlo por las siempre presentes agencias de viaje. En este caso, las agencias compran todas las literas del tren y las revenden a un precio mucho más adecuado para el turista. Ese viaje en tren estuvo bien pesado, con ventanas que no cerraban, lo cual hacia que hiciera frío por la mañana por el constante viento que entraba, Tanya y yo pillamos una gripa gracias a esto.
En Chiang Mai con poca energia tomamos un masaje de pies y caminamos en el mercado nocturno. Al día siguiente partimos en un tour por el bosque tropical con un guia llamado Jimmy que era bien chistoso en su forma de hablar, pero que aparte de saber la ruta no sabia nada mas de ser guia. En general la gente en Tailandia tiene una forma muy curiosa y chistosa de chapucear el ingles, se hacen entender bastante bien, pero la forma como dicen las cosas es un poco ilogica.
Terminamos la caminata en una aldea que iba a ser nuestra morada por una noche, alli, gracias a los lubricantes sociales pasamos una noche de risas con los otros viajeros, jugando juegos de tomar y hablando basura. Al siguiente día un poco más de senderismo para luego llegar a realizar actividades super ultra turisticas y decepcionantes, un paseo en elefante que solo daba tristeza de como lastimaban a estos bellos animales, un paseo en bote de bambo y un poco de canotaje en donde la parte más emocionante fue bajarse del bote. Esto es Tailandia, destino mega turistico!
Al día siguiente fuimos a visitar un centro de elefantes huerfanos que han sido rescatados de vidas de sufrimiento. En este lugar no se puede montar en los elefantes, pero se les puede alimentar y bañar, lo que es de cierta forma más divertido. Escuchamos distintas historias de donde vienen los elefantes, la más desgarradora fue una elefante que era ciega. Ella era una elefante fuerte e inteligente que trabajaba en la industria de la madera, cargando troncos que luego serian exportados. La elefante era drogada para que trabajara más tiempo sin cansarse. Un dia era hora de dar a luz al bebe elefante que habia llevado en su vientre por tanto tiempo, pero sus domadores la forzaron a seguir trabajando, tanto asi que el bebe elefante nacio en una cuesta, rodando ladera abajo hasta morir. La mama elefante con su gran dolor entro en depresión y se reuso a trabajar, sus domadores la forzaron a trabajar tanto que la dejaron ciega por las torturas que le aplicaban a sus ojos. Luego de un tiempo fue rescatada y ahora vive en este centro donde ya no es torturada más.
Cada elefante que vive en este orfanato tiene una historia similar que afortunadamente termina en felicidad porque ya no son forzados a trabajar. Lamentablemente aún hay muchos elefantes en toda Asia que siguen siendo explotados, por la industria maderera o por la industria turística. Al final del día nos mostraron un documental del centro y de como en las aldeas más lejanas ejercen la mileneria tradición de domar un elefante salvaje. El dolor y la tortura que deben pasar estos bellos animales hasta que sus espiritus sean rotos es imperdonable. Me hubiera gustado pasar más días en el centro, pero el precio era bastante alto, ya que dar de comer a estos pequeñines no es tarea ni chica ni barata.
Esa noche después de haber tenido esta enriquecedora experiencia fuimos de copas con la gente que hicimos el primer tour. Yo me fui temprano a la cama porque la gripa no me dejo más, pero Tanya si que se la paso bueno con los otros chicos, hablando, riendo y botando a uno a la piscina.
Al día siguiente decidimos que era hora de irnos, no sin anter ir a la prisión de mujeres y recibir un masaje por las convictas, no es tan visual como se escucha, son mujeres que terminaran su condena pronto y que aprendieron este oficio de masajistas en la carcel. De alli tomamos un bus al pueblo hippie llamada Pai. Alli en Pai alquilamos unas motocicletas por dos euros al día!! y nos fuimos a deambular por el campo alrededor. En uno de estos paseos ví una culebra enorme cruzando el camino y más adelante vi el cadaver de otra serpiente que no tuvo la misma suerte cruzando la carretera. Luego de dos noches empezamos el camino hacia el sur, que la playa ya estaba llamando. Tomamos un bus de noche hasta la antigua capital que se llama Ayuthaya, un lugar que tiene la misma cantidad de templos y construcciones religiosas que Bangkok pero solo una fracción de su tamaño. Alli vimos buen número de templos, incluyendo el más famoso que es una cabeza de un Buda con raices de árbol que crecieron a su alrededor a traves de los años. Esa misma noche partimos a Bangkok. Alli en Bankok tomamos la oportunidad de ver el Gran Palacio, lleno de gente y caluroso y por fin decidimos que habiamos visto suficientes templos en Tailandia.


Otro bus de noche hacia Krabi, en el sur de Tailandia. Aca se ve otra vez la mafia turistica de Tailandia, por alguna razón no se puede ir de día, toca solo de noche, lo cual lo vuelve a uno polvo y además los Tailandeses se dieron cuenta que pueden tratar a los turístas como ganado que pueden arriar de un lado a otro sin que se escuche más que uno o dos bramidos. Es así como el bus turísta que debía partir a las 6 partió a las 8 gracias a que vendieron más tiquetes de los que debian, luego a la 1 am despiertan a todo el bus para que coman (ya para que) y empiezan a meter terror a decir que no van a parar en ningún otro lado. Obviamente el lugar es extremadamente caro aún para precios occidentales y mucha gente como ovejitas comen el cuento y compran lo que no queiren. Meten de nuevo a las vacas en el camión, digo a los turistas en el bus y muy a las 5 am (4 horas despues) paran y hacen que todo el mundo se baje del bus para que luego cada cual se monte en buses que van a los balnearos tan famosos en el mundo. Algo así pasa en el puerto privado obligandolo a uno a comprar el tiquete en bote de su gran familia y haciendo esperar a los falans (falan es como llaman los Tailandeses a los extranjeros) horas y horas antes de que cada uno llegue a la prometida playa de arena blanca con mar azul y agua cristalina.
Yo escogí Krabi porque en Yangshou escaladores me lo recomendaron para hacer un poco más de escalada en roca. Krabi era otra cuna de hippies y escaladores y ex pats viviendo el sueño dorado, vivir en un lugar tropical, compartiendo con gente alternativa con rastas hasta la rodilla y aprendiendo malabares de circo. Se ven muchos chicos y chicas pretendiendo revivir el ideal de paz y amor universal deseando haber sido jovenes en los sesentas. Tambien se ven largas filas de espera en las escaladas de roca, con gente super agresiva por un pedaso de piedra. Fue una especie de desilusión, sobre todo porque mi instructor, muy buena gente eso si, era un flojo inútil.
Se llego la navidad y no hice nada de raro realmente, una comida y un par de cervezas y eso fue todo. No tiene mucho sentido pasar navidad lejos de la familia ni en un lugar donde la celebración era algo forzado por los hoteles para los falanes.
El día despues de navidad, fuimos en un tour por las islas, haciendo snorkelling y alimentando peces, estuvo muy bueno, aunque uno que otro pez era super agresivo y mordian durisimo. En este tour pasamos por "La Playa", playa que aparece en la película y libro del mismo nombre.

Mucha gente dice que el libro esta super bueno pero la película esta muy mala, solo he visto la peli así que no puedo opinar, lo que si se es que muchas chicas babean al ver esta producción cinematografica porque alli aparece Leonardo Di Caprio muy bien bronceado y con suficientes músculos. También pasamos por la isla Koh Phi Phi, famosa por su fiesta y también porque fue destrozada por el tsunami de hace unos años. Ahora todo volvió a la normalidad y las construcciones estan de nuevo muy cerca a la orilla del mar esperando a la siguiente gran ola de destrucción, mientras tanto, es el lugar de diversión de miles y miles de falanes.


Despues de otro par de días de playa y relajación decidimos que era hora de movernos a otro sitio. Es un poco dificil escoger porque hay muchos lugares, cada uno con sus ventajas y desventajas, algunos con playas lindas pero con mucha industria del sexo en ellas, otras con muy buena atmósfera pero super pobladas. Decidimos ir a una isla llamada Koh Tao (isla tortuga) que prometía brindar el equilibrio de nuestros gustos. Allí en Koh Tao Tanya trató de continuar su educación en el buceo pero casi que no puede porque no podía comprobar que habia hecho el primer curso. Al final después de algunos emails y llamadas telefónicas lo logro hacer en un lugar que era administrado por expatriados britanicos, muchos de ellos con una especie de cuero rojo en la cara por el exceso de sol y otro con pura pinta que salieron de piratas del caribe, con pelo largo en trenzas, con un acento que solo lo entendian ellos y muy incoherentes. Yo también empecé un curso de buceo, un deseo que tenía desde hacia varios años pero que olvidé por mis problemas de oído. Yo no lo hice con los piratas estos sino con otra escuela (de las que habian muchas) en donde lo daban más barato y añadía 4 noches de acomodación.

Después de inscribirme al curso de buceo fuí a la playa a ver el atardecer con tan buena suerte que conocí unos argentinos muy muy buena gente, los que se convirtieron en mis compañeros de parranda y vagancia en mi estadía en Koh Tao. El grupo eran dos argentinos, Lucho y Facundo, una argentina, Veronica, una chilena, Ximena, y una pareja de españoles Laura y Sergio. Curiosamente Veronica me dijo que bailaramos vallenato (obviamente, colombiano que se respete debe saber bailar) pero descubrieron muy pronto que soy un colombiano trucho (palabras textuales de ellos). Gracias a estos chicos decidí no ir a la isla de Koh Pan Ngan con su infame fiesta de la luna llena, según ellos esta plagueado de jovencillos inmaduros comportandose como crios bajo el efecto del alcohol, el calor y las hormonas. Yo tenia grandes dudas de ir allí, porque mucha, muchisima gente estaba yendo alli y una fiesta de 40000 personas, comportandose pendejamente no es mi idea de pasar un buen año nuevo.

Regresando al tema del buceo, hice el curso, un poco dificil por el calor y luego a la practica. Mi instructora era una israelita llamada Ayelet lo más de buena gente, aunque un poco agotada por tanto enseñar, pero me enseño muy bien y le cogí mucho gusto al buceo. Hicimos 4 inmersiones en el mar, en cada una practicando algo nuevo que debía saber para pasar el curso. La mejor inmersión de todas fue la última en donde sin permiso el capitán dle barco desvió el curso del mismo para dirijirnos a otro sitio donde en teoría habia un tiburón ballena. Ayelet estaba emocionadisima porque en todos sus años de buceo nunca habia visto uno de estos peces. Llegamos al lugar, nos lanzamos al agua y allí estaba, a menos de 5 metros de profundidad, un majestuoso tiburón ballena bebe de 4 metros de largo, nadando con mucha gracia y tranquilidad por entre sus admiradores que como yo estabamos boquiaquiertos ante tan hermosa creatura. Esta fue la mejor forma de terminar mi curso de buceo y el año, porque esa misma noche era noche vieja.

Más tarde ya en tierra firme y con gran felicidad de haber terminado con broche de oro el curso de buceo me encontré con la pandilla latina y a hacer fiesta. Fuimos a comer a un lugar donde habia un buffet riquisimo y gratis!! y luegos fuimos a la discoteca de siempre a recibir el año, de fiesta, de risa, con abrazos y besos, como me gusta empezar otra vuelta por el sol.

En los primeros dias del nuevo año no se hizo mucho, nadar en el mar, playa, sol, leer, divagar con la pandilla. Decidí hacer el siguiente curso de buceo porque me gustó mucho y además porque me enteré de los precios de hacer el curso en otros lados. Este curso no estuvo tan espectacular como el primero, pero aún asi valió muchismo la pena, sobretodo por una inmersión que se hace de noche y vimos grandes bancos de barracudas, cangrejos gigantes y manta rayas. Una parte muy bonita es lo fluorescente que se ve el plancton cuando lo mueves en la oscuridad.

Así pasaron los días y llegó mi hora triste de partir, mi visa de Tailandia expiraba y ya era hora de encontrar nuevos rumbos. Tuve una despedida muy emotiva con los argentinos y con mucha nostalgia tome camino otra vez. Esta vez en un bote de noche, durmiendo en piso metalico del bote, para luego ser despertado super temprano a esperar por un bus que parecia nunca llegar. De vuelta a ser tratado como ganado.

Bangkok otra vez, donde pase el día viendo los centros comerciales y las calles, tratando de cojerle el gusto a esta ciudad tan incautadora.
Al siguiente día partí muy temprano en un bus hacia el borde con Camboya, en mi camino por el ciclo del sur este asiático.

Ahora me encuentro en una ciudad costera de Camboya. Los relatos de este nuevo país vendran en otra entrada porque esta ya se esta haciendo muy larga.


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1 comments:

Julián García said...

Se espera ansiosamente la siguiente entrada. Un abrazo, feliz año!

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