Mei You

El chino mandarín es un idioma muy interesante y tiene aspectos que lo hacen una pesadilla de aprender, como sus tonos y su escritura y lectura, pero tiene otras facetas que lo hacen fácil, como el hecho de tener una gramática muy simple, solo tienen 3 tiempos (pasado, presente y futuro) no tienen genero y el plural de los objetos es relativamente fácil.
Una cosa bien extraña es que no tiene una palabra para si y no. Lo cual hace el viajar más complicado, sobretodo que no exista una palabra para no. Existe la negación de un verbo, pero dependiendo del verbo usan un prefijo distinto, así que como uno no tiene ni idea de que verbo le están hablando pues no tiene sentido aprenderse los sufijos. Rápido uno aprende a decir bu yao , que significa no querer y a entender mei you, que significa no tener pero los chinos lo utiliza para decirle al turista cosas como, no tengo, no hay, no se puede, no me da la gana, no esta permitido, esta cerrado, mejor dicho, NO. Así que uno también lo usa con ellos, aunque este fuera de contexto ellos entienden que algo anda mal, que no le gusto a uno, o uno no quiere. Es una frase fenomenal :D Otra cosa que hace el chino complicado es como cambian los acentos tan drásticamente de región a región, tocaba reaprender los números en cada nueva ciudad.

Esos eran un par de apuntes que quería escribir antes de que se me fueran en el olvido. Continuando con el viaje, Dali fue una ciudad que pensaba saltar y me termino gustando mucho aunque aclaro no vi mucho de la ciudad sino más bien su parte atractiva esta en sus alrededores, con gente bien amable, su diversidad étnica y paisajes relajantes.

Me despedí de Julien y Claire luego de casi 2 semanas de andar con ellos esporádicamente. Espero poder algún día desempatar ese juego de ajedrez que tengo pendiente con Julien.
De Kunming tome un tren nocturno a Guilin y de allí, tome un bus a Yangshou. 5 buses, un tren y 32 horas de viaje resumidas en una linea. Yangshou era mi ultimo destino en China, es famoso por tener un gran numero de montañas de cal que tanto ha inspirado a poetas y pintores chinos por su gran belleza. Ahora es una Meca de mochileros en donde se viene por 2 días y se termina pasando 7. Yo ya sabia que era un magneto así que de una había planeado pasar allí 8 días.

Realmente el tiempo pasa volando allí en Yangshou, y recuerdo muy bien lo que hice, pero no recuerdo el orden. Los días los pase merodeando en bicicleta con Daniel, el francés que conocí en Lijiang y nos topamos acá, escalando en roca, haciendo senderismo y andando a toda velocidad con motocicletas con Shahar, un israelita que me cayó super bien, jugando beer pong, juego inventado por la dueña de un bar para que la gente se emborrache más rápido, y en general el tiempo fluyo disfrutando el lugar.

Como el lugar ha sido transformado para mochileros, sigue siendo un poco disneylandia a lo chino, pero no tan asqueroso. Es mucho mas fácil hablar con la gente que vive allí, mas fácil hacer tratar de hacer cualquier cosa por la gran información que hay y existen mil y un actividades y oportunidades de gastar dinero, desde aprender kung fu, tai chi y cocina autóctona hasta ver espectáculos de luces cursis y tomar baños de lodo.
Un dia fuimos a la montaña de la luna, y antes de llegar allí un montón se campesinas nos rodearon y nos persuadieron a no pagar la entrada sino que ellas nos mostraban un atajo. Eran encantadoras estas segnoras tratando de vivir del turismo de una forma ingeniosa y ademas eran muy buena gente. Resultamos saltando la barda y escuchando los consejos de estas mujeres. :D


Un día decidí echarle un vistazo a Yangshou, había un par de lugares en especial que quería ver, el mercado y el parque.

Hacia mucho tiempo no me sentía tan culpable de comer carne. En el mercado de Yangshou se pueden ver gran variedad de animales que se venden frescos, vivos, agonizantes. Peces aglomerados en pequeños cubos con muy poca agua que apenas les permitia respirar. Tortugas envueltas en mallas que impedían su constante, lento e infructuoso esfuerzo de escapar. Algunas veces se escuchaban chillidos de dolor, de auxilio que eran enmudecidos bajo el filo de un cuchillo o por constantes garrotazos. Me entristeció mucho ver grupos de perros acongojados, algunos con tristeza en sus caras, mientras esperaban su sentencia de muerte aglomerados y siendo mal tratados por sus verdugos, mientras veían a sus ex compañeros de celda ser rostizados y cortados en trozos y percibiendo el olor de otros que eran desangrados frente a ellos luego del ultimo aullido de dolor.
Dice el dicho ojos que no ven corazón que no siente. Si me lo ponen en el plato de seguro que me lo como con pocos remordimientos, pero al ver la forma tan deprimente en que son sacrificados los animales me hace titubear si disfrutare esta comida.
Salí del mercado con un choque mental buscando un lugar más pacifico en donde el constante ruido de los animales, la gente y el movimiento fuera nulo. Decidí ir al parque y allí encontré un señor que vendía caña de azúcar. El día anterior había comprado una vara grandota que dure dos horas comiendo, pero aun así tenia ganas de más. Creo me vieron la cara de antojo dos chicas que eran estudiantes de ingles y nos pusimos a charlar luego de que me ofrecieran un trozo.

Termine pasando la tarde con ellas, hablando de China, de sus vidas, de sus pasados y alimentando sus ansias de aprender ingles. Me terminaron invitando a un cumpleaños en el internado donde estudiaban y esa fue una de las mejores noches que pase en China. Era ver como se divertían los chinos, con juegos sencillos y comicos y como se ponían penitencias para que cantaran a capela en publico. Los asiáticos se mueren por su karaoke. También de castigo ponían a dos personas a bailar, lo mejor resulto cuando me castigaron a mi, yo que soy bien malo para bailar, pero se dar 3 vueltas simples que dejaron a más de uno boqui abierto. Cuando menos lo pensé había una fila de chicas esperando que les dieran vueltas sin ritmo, estuvo super. Aunque todo acabo cuando un chico que yo conocía de el hostal coincidencialmente estaba allí y se excedió de copas y toco cargarlo hasta la casa.
Mi ultimo día en Yangshou lo pase con unos escaladores españoles profesionales que me dejaron muy impresionado como subían por los techos de las hermosas montanas de esta región. También me dejaron subir por una ruta que existe en un lugar llamado la cueva de Odín que me dejo con los brazos doloridos por un par de días.
De Yangshou tome un bus nocturno que me llevo hasta Zhuhai (el bus tenia 60 camas dentro apeñuscadas como en un gallinero), ciudad frontera con Macau, que es China pero no es China. Recuerden, China es un país, dos sistemas y Macau pertenece al segundo sistema. Es una SAR (special administrative region) famosa por sus casinos y por haber sido colonia portuguesa, pero eso es tema de la siguiente entrada.

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