Pekinés

Me quede dormido mientras le cambiaban las ruedas al tren, ya que las aerovías chinas son de dimensiones distintas a las rusas, cuando me desperté era ya la mañana en una estación de tren. Recordé que Demian y Joe (los del grupo de Mongolia) se bajaban en Datong y salí hacia su compartimento (parando antes en el baño), cuando llegue a su lugar ellos ya se habían bajado (luego me entere que me buscaron mientras estaba en el baño) y no pude despedirme de tan enérgica pareja. Me dio lastima y me dispuse a ver por la ventana captando trozos de la gran muralla china de vez en cuando, no solo eso sino que se veía algo que no se veía antes, gente, construcciones, cultivos, vías, desarrollo, definitivamente no estábamos en Mongolia. Hablando con Silvia me pregunto en donde me iba a quedar en Beijing y le dije que en el Hutong, me pregunto en cual y yo le dije que en El Hutong, me saco de mi ignorancia al mostrarme que hutong es un conjunto de callejuelas de vida típica china, con lugares donde comer por doquier, timbres de bicicleta incesantes, gente gritando emocionada y tirando yuanes en juegos de cartas, mil y un tiendas, baños públicos y muchas banderas chinas. Así era mi hutong y lo aun mejor era que era muy poco turístico.

Tenia invitación para esa misma noche a un concierto underground de metal chino, que pintaba bien, pero antes de salir conocí a 3 argentinas, Julia, Yael y Romina y mi decisión era entre pasar la noche con 3 chicas super buena gente o ir a ver gente pogueando a lo chino, así que me quede echando chisme y deje el metal en mi adolescencia. Cuando fuimos por algo de comer no podíamos dejar de ver gente pasear sus perros y decir, este va para la olla, este esta muy flaco, este tiene pinta de saber a feo. Afortunadamente esa noche no resultamos comiendo perro sino un plato bien picante de camarones con pimentones.

Al siguiente día me encontré con Silvia en frente de la ciudad prohibida, que de prohibido ya no tiene nada!! como la China estaba con semana festiva por la conmemoración de los 60 años de la fundacion de la república, Silvia y yo tuvimos un choque emocional al ver lo plagueado que estaba todo de chinos. Era increíble, chinos por diestra y siniestra, la plaza Tiananmen, que es la más grande del mundo, se veía como una jungla de gente que se movía erraticamente en todas direcciones. Por eso digo que la ciudad prohibida ya no lo es porque también había muchedumbre en todos lados, tanto así que tomábamos descansos repetidamente, después de la inmensidad y soledad de Mongolia, China es un reto mental muy fuerte. La ciudad prohibida era enorme y de cierta forma monótona, si es muy bonita y grandiosa pero al corto tiempo todos los edificios se ven iguales con muy pocas variaciones interesantes (lo mismo va para todos los templos que he visto en China), así que luego de varias horas de pausa-multitud-pausa decidimos emigrar de allí e irnos al parque Jinghshan localizado al norte de la ciudad prohibida y era lo necesario para liberarnos un poco de la multitud, digo un poco porque también estaba lleno de gente. Nos quedamos en el parque hasta el anochecer y de allí partimos al mercado nocturno donde se pueden comprar muchos bichos raros, es un lugar bien turístico ya que los mismos chinos se toman fotos junto a pinchos con escorpiones y platos de noodles. Antes que me pregunten, no, no comí perro, y si, si comí otras cosas raras entre ellas: escorpiones (crujientes), gusanos de seda (con sabor arenoso), caballo de mar (sabe a pescado frito), estrella de mar (crocante y medio rara en el centro) y otras cosas que no recuerdo bien. Una de las cosas que más me alegro encontrar fue una especie de Kumis como el colombiano, hacia rato no me tomaba uno de esos. Terminamos el día otra vez en la plaza Tiananmen donde a pesar de ser casi las 11pm aun había miles de turistas chinos, yo me idiotice viendo el desfile militar que estaba siendo presentado continuamente en 2 pantallas enormes (también en el metro y en los buses), no cabe duda que los chinos quieren impresionar al mundo mostrando su arsenal militar y la capacidad tan barbara que tienen para coordinar y manejar grandes masas.

Los siguientes días hice más actividades turísticas, más templos y también el parque olímpico, muy impresionante el estadio olímpico con su diseño de nido de ave, lo que me recordó que en el mercado de bichos vendían nido de ave para comer, en teoría la saliva de ave mezclada con paja y todo esto hervido sirve de aliento. Este tampoco lo probé.


Uno de esos días Silvia me convenció de comer pato Pekines en un lugar elegante. Accedí porque dicen vale mucho la pena y es riquisimo, cuando llegamos al restaurante nos mandaron al 5to piso, así que imaginen el tamaño del lugar, ordenamos un pato entre los dos y uno de los mil chefs vino y lo corto frente a nosotros, luego nos dieron la carta de identidad del pato (que supongo era la jaula donde vivió) y a comer. Siendo sincero no me impresiono, sabia a pato hecho en casa, con la diferencia de que la piel no era seca y crocante sino blanda y muy grasosa. Esto lo logran inflando al pato antes de cocinarlo hasta que el cuero se desprenda de la carne.

Algo que admiro de la cultura china es que van mucho a los parques, a caminar, a bailar en grupos, jugar cartas, hacer estiramientos y relajarse. Es curioso ver a los viejitos estirando las piernas en los muchos artefactos que hay instalados para ello, o haciendo gimnasia de volteretas en el aire amarrados a una barra como pudimos apreciar con Thomas y Silvia (nosotros intentamos y no llegamos ni a la mitad de la elevación apropiada) u otra vez que estaban tocando instrumentos y se acumulo un grupo enorme de transeúntes a cantar al unisono las canciones que seguro les traen recuerdos de sus infancias, o familias enteras (del abuelo al niño) pateando en el aire una especie de discos con plumas; recuerdo lo difícil que fue sacar a mi abuela una vez a jugar voleibol. Estos parques son muy acogedores.


Una de esas noches, hablando con las argentinas me contaron que querían ir a la muralla china a quedarse a dormir allí, así que la idea me sonó y empezamos a discutir el asunto concluyendo que era muy frió sin bolsa de dormir (soy muy flojo para el frió) y no encontramos donde alquilar una así que ellas organizaron un lugar para quedarnos en una aldea al lado de la muralla. La idea era llegar a un lugar llamado Jinshanling y de allí caminar 10km hasta la aldea llamada Simatai. Nos pusimos cita a las 8 am pero como buenos latinos salimos a las 9 haciendo que perdiéramos el bus a Jinshanling. Tomamos el siguiente bus y luego de varias horas nos dejo en la mitad de una autopista, en un lugar donde no había nada, solo una estación de policía. De ahí nos las arreglamos para llegar al lugar apropiado no sin antes lidiar con un buen numero de policías a los que les mostrábamos en chino: minibus jinshanling y se quedaban con la boca abierta como si estuvieran calculando los primeros 10 números de la raíz cuadrada de 2.

Julia venia enferma y aun así decidió seguir con la caminata, como era de esperarse el camino resulto ser demasiado duro para el estado en que se encontraba su cuerpo y tuvimos que regresar. Este fue el comienzo de la gran telenovela. Para comenzar no regresamos muy rápido porque Romina y Yael estaban felices tomando fotos, cuando llegamos a Jingshanling ya era de noche, no habia lugar donde quedarnos aparte de un hotel de 400 yuanes (40 euros) o había un taxi a Beijing por 550 yuanes. Decidimos quedarnos y no las dejaron a ellas por no tener sus pasaportes, así que toco llamar al hostal en Beijing para que mandaran por fax la fotocopia. Todo esto duro varias horas y este trio cambiaba de opinión cada dos minutos, nos vamos, nos quedamos, nos vamos, nos quedamos, nos vamos. Al final logre persuadirlas de que logisticamente y economicamente era mejor que se regresaran a Beijing, cuando por fin decidieron que se iban llegaron las copias de los pasaportes y re comenzo el nos vamos, nos quedamos, nos vamos, nos quedamos, ahh!!!! Terminaron yéndose a Beijing y hasta allí nos trajo el río, porque yo me quede. No estaba tan desesperado para pagar por hotel así que emprendí haca la montaña buscando un lugar que vimos donde alquilaban bolsa de dormir. Alquile una bolsa y un par de aislantes no muy económicos pero cuatro veces más baratos que el hotel y para la muralla emprendí. Jadeando de la fatiga, la emoción y la ansiedad llegue a una torre de la muralla dandome cuenta que tome la izquierda equivocada y estaba en un camino más difícil y menos conservado, llegue a una torre que solo tenia medio techo y el suelo estaba cubierto por polvo de piedra, decidí quedarme allí y pasar una experiencia muy bizarra. Un lugar sin puertas ni ventanas con el solo sonido del viento que corría por las ruinas. Me pregunte cuanta gente habría pasado noches en vela guardando que los invasores mongoles no traspasaran los imperios del sur. Estuve buen rato deleitándome con las formas nocturnas de la gran muralla que serpenteaba las montañas como espina dorsal de camaleón. Dormí lleno de regocijo, de poder tener esta gran experiencia, irónicamente las argentinas que me dieron la idea no pudieron hacerlo. Me despertó un ruido rarisimo y pude ver el amanecer de un sol rojo que salia timidamente entre las montañas para luego ocultarse detrás de la constante capa de nubes que acompañaron mis dos días en la muralla. Luego de devolver la bolsa de dormir, caminar los 10km hasta Simatai y medio negociar el retorno a Beijing me volví a encontrar a las argentinas que llegaran a salvo y no podían creer que les robe la idea. Julia me respondió una pregunta que hice el día anterior, me contó que los que murieron construyendo la muralla eran enterrados allí mismo, menos mal no tuve ese pensamiento la noche anterior, de lo contrario hubiera sido una noche muy larga.

Los siguientes días fueron consumidos en encontrarme con Silvia (la del viaje en Mongolia) y Thomas (lo conocí en el Baikal), hablar con ellos y explorar la ciudad sin rumbo fijo. Una vez nos topamos con unas calles donde todo estaba en ruso, lo cual fue muy agradable para los 3 que hicimos el transiberiano y casi hacemos que Silvia se compre unos tacones de esos enormes al estilo ruso. Ellos dos partieron en rumbos distintos y yo me quede unos días más en Beijing porque me gusto mucho la ciudad. En los días restantes visite varios lugares muy interesantes, entre ellos factory 798 que era una fabrica de productos electrónicos pero ahora es un complejo de galerías de arte moderno. Pase 5 horas en este lugar y no fue suficiente, era grandisimo y tenia mucho por ver, una de mis piezas favoritas era una escultura enorme de un toro que estaba corneando a una persona contra la pared.


En esos días también pase ratos agradables con Pierre y Boris, un francés y un alemán en mi hostal que eran bien especiales. Pierre llevaba un año en el camino y no se había afeitado en todo este tiempo, asi que parecia una foto de Jesucristo o de Taliban o de Dumbledore, además usaba una especie de camisa blanca que no había lavado en 5 semanas literalmente y se podía ver en ella las salpicaduras de todo lo que se había comido. Boris era más pragmático y serio pero también interesante, había recorrido varios países en bicicleta y tenia proyectos bien interesantes con su gang de ciclistas en Hamburgo.


Mi ultimo día en Beiing lo pase haciendo fila hora y media empujando y viendo colarse a una cantidad exorbitante de chinos que querían ver a Mao, lo cual duro 10 segundos. También repetí el pato pekines en un lugar no tan lujoso ni tan sabroso y por ultimo me fui en un tren nocturno a una ciudad llamada Datong.
En Datong estaba haciendo un frió horrible y luego de un rato me las arregle para ver sus atracciones turísticas, las grutas de Yungang y el monasterio colgante. Las grutas eran espectaculares, aparentemente las mejores conservadas de toda china y el monasterio me trajo recuerdos ya que Tanya tenia fotos allí (ella me sugirió ir a este lugar) Pero después de eso la ciudad es una olla asquerosa en la que tuve que estar dos días en contra de mi voluntad. No estuvo tan mal al final porque conocí a Alrick, un francés que hablaba español y como buen francés se sabia quejar de todo. Me recordó mucho al esposo de una amiga mía, ya que se parecían físicamente, era bien chistoso y protestaba de la misma forma. Hablamos bastante carreta y al siguiente día pasamos buen rato buscando un baño decente para el ya que se reusaba a usar uno sin sanitario. Buscamos en oficinas privadas y hasta nos estaban vendiendo un apartamento en Datong, rechazamos la tentadora oferta o salvamos su patria en un hotel de lujo en el cual le rindieron pleitesía al europeo rubio de ojos azules. Alrick se fue a las 4 y yo aun tenia otras 7 horas en este abominable pueblo, mate el tiempo cortándome el pelo, viendo un mercado callejero y la red. Tome el tren hasta Pingyao que es donde me encuentro ahora.


Algunos comentarios de interés:
  • Perro pekines viene de una especie que vivió solamente en la ciudad prohibida por mucho tiempo y de alli salio el nombre.
  • Es un mito que la muralla china es la única estructura del hombre antiguo que se ve desde el espacio, no se ve!!
  • Pekin o Beijing? Los chinos crearon el pinyin que es la representación fonética del chino mandarín en caracteres romanos, en esta creación nombres de ciudades cambiaron al transliterarse, así que Pekin es Beijing en pinyin.
Gracias por leer esta entrada tan larga.

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4 comments:

goodkail said...

Gracias por escribirla... cómo todos los viernes estaba esperando leer nuevas aventuras en el blog.

Cuídese hermano

Karen said...

El esposo francés de tu amiga se pregunta si Alrick es un buen breton, jajajajaja. los caballitos de mar estan en peligro de extinción, la proxima vez es mejor comerse un perro, que de esos hay por montón. Super todo lo que nos compartes, mil gracias....allez l'escargot allez!

Alvocateta said...

Y como sabes que la muralla china no se ve desde el espacio?
Uff esta vez escribiste tanto que lo estoy leyendo por partes.
nos vidrios.

Mundo Mosaicos said...

que valiente eres!!!
Deje de ser vegetariana, pero aun no estoy preparada para comer lo que ya has probado,..
Me encanto leer el episodio sobre tu noche en la muralla, muy tentador!!!
Julian, voy a Colombia en 4 de enro hasta el 22, a acampar con camilo en Cocuy.
Sophie esta ahora en Colombia.
Maria
Mil besos!!
XXX

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