Con amor desde Rusia

Deje Vladimir por la tarde para meterme en un tren por 46 horas, un tren que me llevaría desde Europa hasta Asia. Se preguntaran que hay que hacer en un tren tan largo, pues realmente hay mucho por hacer, como tener conversaciones de una palabra con los rusos con los que comparte cabina, ir hasta el primer vagón del tren, regresarse hasta el último vagón, bajar en las estaciones intermedias y ver que ofrecen los vendedores ambulantes, dormir, leer, escribir y casi se me olvida, mirar por la ventana. El tiempo se pasa rápido y ni siquiera escuche música o leí el libro que traje, esto fue debido a que en uno de mis paseos al último vagón del tren me tope con un par de provadnitzas que me dijeron algo y al no poder responderles me preguntaron en inglés y ahí comenzó lo bueno.

Este par de provadnitzas me invitaron a charlar, tomar té y pasar el rato con ellas. Eran super buena gente y muy chistosas, una de ellas habalaba un poco de inglés, pero la otra muy poco, aún así pase la tarde con ellas riendome y hablando de todo un poco. Eran bien jóvenes y provenian de una ciudad llamada Severobaikal al norte del lago Baikal, estaban trabajando en el tren por el verano y luego comenzaban a estudiar en septiembre. Curiosamente nunca han estado en Moscú ni en muchas partes de Rusia, en un momento me dijeron "we are village girls" y soltaron la carcajada. Bueno, en teoría si han estado en Moscú pero estaban trabajando en el tren así que no salieron de la estación. Ambas tenían rasgos de Buryat que es la gente nativa del asia central y oriental, me contaron que en esa parte de Rusia todos estaban muy mezclandos asi que no habia discriminación entre ellos. Este par de chicas, Alesya y Karina, eran as provadnitzas de un vagón de tercera clase y se la pasaban renegando de los pasajeros, al pasar un buen rato allí entendí porque tantas provadnitzas tienen ese mal genio tan caracteristico y es que los pasajeros dan mucha briega. Me mostraron fotos de sus amigos y familiares en el teléfono y yo les mostré mis fotos, también ponian música duro en su cabina y les apagaban las luces a los pasajeros para que se durmieran :)

Cuando me desperté al siguiente día, recorde que ya el tren había pasado por los montes Urales y yo estaba oficialmente en Asia, aunque no vi los montes porque los pasamos de noche. Luego fuí a saludar a Alesya y Karina pero una estaba durmiendo (la que tenía el turno de noche) y la otra estaba muy liada así que regresé a mi cabina a comer, leer y pasar el tiempo. A eso de las 4 escuché un knock knock en mi cabina y era este par de locas que me raptaron a su vagón y volvimos a seguir riendo, charlando, haciendo bromas y fregar la vida. Cuando lleguamos a su vagon me dijeron, tenemos un regalo para tí y me lo dieron con tanta honestidad y humildad que me sentí algo extraño, era un melón enorme que compraron. El melón y la piña son las dos frutas que no me gustan, pero este melón estaba buenísimo y nos lo comimos con mucho gusto.

El tercer día era donde terminaba mi viaje en tren, llegaba a una ciduad llamada Novosibirsk que según una amiga vale la pena verla para recordar lo feo que puede ser una ciudad soviética. Con esa descripción decidí no quedarme allí esa noche sino partir de inmediato en otro tren nocturno hacía la región del Altai a echarle un ojo a las montañas y al lago Teletskoe. Me despedí de mis nuevas amigas con mucho pesar y prometí mandarles las fotos que nos tomamos juntos. Lastimosamente ninguna tenía email asi que tocara depender del correo normal :S


Luego me encontré con Eva, otra de CS que me dio un mini tour por la ciudad y me ayudo a comprar los tiquetes y otra vez resulte metido en otro tren por 10 horas a dormir. Esto de pasar tantas horas en trenes se vuelve como una competencia de viajeros, cada uno esta ostentando cuanto tiempo se paso en el tren y cuanto vodka se tomó. El record de horas lo tiene un chico suizo con 106 horas en un tren de Moscú a Irkutsk.

Me las arregle para llevar a la aldea de Artibash en la esquina del lago Teletskoe, cuando estaba caminando para buscar casa a lo largo de la orilla un par de muejres me preguntaron algo y luego empezamos a hablar. Era una madre e hija de Novosibirsk que venían por el mismo tiempo que yo al Altai. La hija hablabla inglés ya que vivió en Israel por mucho tiempo y resulte siendo medio adoptado por esta familia. Me quede en su mismo hotel e hicimos varias actividades juntos los días siguientes, montamos a caballo, viajamos en bote por el lago, ibamos al cafe a comer (donde me traducian el menú) veíamos TV en ruso :S. Un día llovió todo el día, entonces decidimos que cocinariamos algo para no mojarnos tanto. Curiosamente cuando salimos de la tienda dejo de llover por completo, pero ni modos ya tocaba cocinar. Hice otro arroz colombiano que quedo regular, le echo la culpa al arroz y al fogón pero este par de mujeres se lo comieron con gusto y repitieron. También pude satisfacer mi curiosidad por épocas soviéticas ya que Rina, la hija, recordaba muchas cosas de esa era.

Regresamos a Novosibirsk pasando un pueblo llamado Bisk donde echamos un vistazo. En Novosibirsk me encontre con Eva otra vez, me prestó su ducha :) y luego llegaron un par de chicas alemanas con las cuales paseamos por la ciudad.

Por la noche fuimos a un bar, donde una de las meseras tenía un membrete que decía рита. Yo lo leí en español y solte una carcajada luego Eva lo leyó en Ruso para evitar confusiones del tipo de bar al que nos había traído (dice Rita). Rina llegó al rato, intercambiamos fotos luego me acompañó a la estación. De allí tomé un tren hacia Irkutsk, mi destino final en Rusia, en el corazón de Siberia a 80 km del lago Baikal.


Cada vez me gusta más Rusia, sobre todo la gente, me estoy enamorando de este lugar a pesar de que sea un poco complicado viajar en el. Mi experiencia con las provadnitzas fue fenomenal, realmente no esperaba tanta hospitalidad y sencillez, luego la familia que me adoptó y que inmediatamente nos sentimos cómodos todos juntos, leyendo, hablando o solo admirando la belleza del lago. Read More!

Entrando en la verdadera Rusia

En Vladimir me encontré con Yulia, otra participante de Couch Surfing que me hospedaría dos noches. Yulia me pareció un poco directa de entrada y su forma de ser demuestra mucha independencia y seguridad. Supongo la tiene ya que vive sola desde los 16 años. Creció en Murmansk y habla ruso, inglés y alemán. El día que nos encontramos recibió su diploma de español que según me dijo aprendió sin ir a clases y solo ha pasado 3 semanas en España!!! Hablaba muy bien el español y era agresiva en español también :s

Me mostró un poco la ciudad y luego fuimos a un bar a celebrar su diploma. Un montón de sus amigos llegaron y se puso divertido el asunto porque querían hacerme tomar vodka, sobretodo un chico llamado Aleksi que podia tomarse medio litro de vodka con la comida. Después del bar la fiesta paso a la casa de Yulia. Nos fuimos en el carro de uno de sus amigos, dicho carro era bien especial, le faltaba una silla de adelante y me contaron que en una época solo le habría una puerta, así que todos los pasajeros entraban y salían por la misma puerta haciendo un acto de circo. Fue divertidísimo dentro del carro ya que metimos 6 en un carro de 4 pasajeros y algunos les tocaba cubrirse la cabeza para que la policía no nos parara. Recordé esas épocas en Colombia donde se metían cuantos gatos quepan en un carro, no como en la aburrida Inglaterra donde ni aunque este ardiendo la tierra llevan más pasajeros de los debidos.
Ya en la cada de Yulia sacaron más vodka y a beber al estilo ruso, se toma el trago de vodka, se toman unos sorbos de jugo y luego se come un par de mordiscos a un tomate o pepino.
Me quede asustado de como bailaban estos rusos un montón de música pop americana que en mi vida había escuchado y sus danzas eran bien coreográficas, tenían mucho estilo y se movían bien. Yo como para bailar salí negado participe de vez en cuando pero mejor me hacía a un lado para no dañar la coreografía. Al final terminé la noche hablando francés (el pobre que tengo) con el chico Aleksi sobre política, Rusia y Colombia.

Yulia me había recomendado un lugar muy especial para ella llamado la iglesia de Nerl en las afueras de Vladimir, según ella su lugar favorito en toda Rusia. Cuando llegué a este lugar no entendía porque lo describía así, pero al poco tiempo comprendí, es un lugar muy simple pero a la vez hermoso y pacífico. Un iglesia en la mitad del campo al lado de una especie de río que refleja la sencillez y belleza de este lugar sagrado.

Al siguiente día partí hacia Suzdal, un pueblo que Tanya me había recomendado y que la guía describe como gallinas al lado de la iglesia. (y efectivamente se ven gallinas, vacas y cabras deambulando por todo lado) Es un pueblo bien pequeño en donde hay iglesias por docenas!! en una época había una iglesia por cada 8 habitantes, pero muchas han sido destruidas con el tiempo. Ahora es el lugar perfecto para deambular, entrar a las iglesias a los servicios, admirar la arquitectura típica rusa con muchas casas de madera (sin usar clavos) con marcos de ventana bien detallados y en general bajarle al ritmo de la ciudad grande.


Al siguiente día partí hacia Vladimir de nuevo donde tomaría el primero de varios trenes de larga distancia. Este tren duró 46 horas desde Vladimir hasta Novosibirsk en Siberia occidental. Mis historias en este tren y en Siberia serán tema para otro post.
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Iglesia de la piña

En una mañana que prometía poco, con frío y cansado llegue a Moscú a la estación Leningradsky, un mole soviético enorme, rodeado por cientos de personas que esperaban por un tren o que llegaban de viaje. Me dispuse a sentarme en el suelo y esperar 4 horas a que llegara Gustavo, pero al cabo de una hora vi a un chico japonés llamado Tatshushi (que no es una clase de sushi) con el cual compartí cuarto en Piter así que nos pusimos a echar carreta hasta que fuera una hora mas humana. Estuvo muy interesante la charla con Tatsushi, hablamos de todo un poco y aprendí varias cosas sobre la historia de Japón. En un momento la conversación torno acerca de zapatos y el hecho de que las rusas usan mucho tacón vino a flote. Tatsushi me confesó que ni se había dado cuenta de que llevaran tacones ya que para el japonés la mujer atractiva es la de baja estatura!! Como buen japonés, Tatsushi es super amable y servicial y me esperó hasta que
Gustavo llegó (tarde como buen latino) y hasta me ayudó a llamar por teléfono ya que su ruso era mucho más avanzado que el mío.
Ya en la casa de Gustavo conocí a Olga, la novia y nos dispusimos a desayunar con bocadillo de guayaba. Ellos estaban felices de poder probarlo yo estaba más feliz que no tenia que cargarlo más. Como mi estadía en Moscú era corta, partimos de inmediato al Kremlin. Desde que era niño tenía el sueño de poder ver la plaza roja de Moscú con su iglesia super bonita. Como era un anhelo de hace tanto tiempo, cuando llegamos me dije "y eso es todo?" pero luego de un rato de deambular me empezó a gusta. La iglesia de San Basilo o la iglesia de la piña como le decían los viajeros victorianos, es engañosa ya que es mucho más pequeña de lo que parece y me impresionó más la de Piter. Compramos tiquetes para el Kremlin con algo de tristeza ya que el mausoleo de Lenin estaba cerrado (y con las ganas que tenía de ver la momia de Lenin) y entramos al Kremlin luego de un chequeo de seguridad de aeropuerto. Yo ya sabía que en el Kremlin son re quisquillosos con salirse un milímetro de "las reglas", que si se sienta en el piso, malo, que si recuesta en la pared, malo, que si no se cruza la calle por donde esta indicado, malo, que se le da por encaramarse en la campana más grande del mundo que nunca fue tocada y se partió de lo grande que era, malo, que si si quieren tocar las balas del cañón más grande del mundo que nunca fue disparado, malo; era más bien entretenido ver a los turistas chinos escuchar pitidos y mirar en todas direcciones como diciendo, sera conmigo?

Una cosa, las mujeres rusas no son rogadas para tomarse fotos, al contrario cada foto tiene que ser tomada con 5 poses distintas!! así que los lugares de photo opportunity estaban plagueados de turistas rusos en foto sesión. Yo aproveche y le saque fotos a unas cuantas personas para que le apuraran pero pareció tener el efecto contrario :s

Algo curioso del Kremlin es que se ven iglesias y edificios bien elaborados y decorados al lado de cubos de cemento soviéticos, eso de la un toque especial al lugar.

Me hubiera gustado pasar más tiempo dentro del Kremlin pero el tiempo apremiaba y mi guía ya tenía plan para más tarde. Del Kremlin fuimos a ver un parque llamado Tsaritsyno que era como un palacio de verano con bosque incluido que quedaba lejisimos del centro pero valió la pena mucho para ver la mezcla étnica que tiene Moscú. En Piter se en más que todo rusos europeos pero en Moscú ya se ve la mezcla de la Rusia asiática con gente de facciones muy distintas a las europeas.
Esa noche echamos carreta con Gustavo acompañados de un poco de vodka, me entretenía con sus historias de Rusia, como la corrupción y la mafia tienen a la gente en la ruina. En un momento me dijo, si en Colombia hay un dicho popular que es un país de secretarias y celachos, en Rusia se dice que es un país de solo celachos. Pude comprobar a lo que se refería cuando por la noche le pasamos descaradamente y de frente 200 rublos al vigilante de su edificio para que me dejara quedar!!
Al siguiente día Gustavo me llevó a ver la feria de exposición, una especie de parque dotado con construcciones soviéticas a lo bestia, enormes, imponentes y con la arquitectura particular soviética, adornadas con estrellas y estatuas del pueblo. Menos mal alquilamos bicicletas porque ese lugar era muy monstruoso para andar a pie. También fuimos al jardín botánico que más parecía un bosque por su tamaño. Allí nos cogió un aguacero voraz que nos obligó a retornar a casa para cambiarnos.
Los soviéticos tenían la idea de que el arte le pertenecía la pueblo por eso se pueden encontrar estatuas en una calle cualquiera en un barrio cualquiera; basados en este concepto, las estaciones del metro fueron decoradas de tal forma que parecen galerías de arte, así que como esa tarde seguía lloviendo, nos fuimos de tour por el metro.



Esa noche me vi con una amiga que conocí en Brighton 6 años atrás, sigue igual de callada pero estuvo chevere volverla a ver y después de comer fuimos a echarle un vistazo a la iglesia de la piña de noche :)

En Moscú hay unos edificios llamados las 7 hermanas moscuvitas que son unas torres de estilo Stalinista (como en forma de torta de matrimonio). La más grande de estas torres es la que le pertenece a la Universidad Estatal de Moscú, pero como son tan parecidas cada vez que yo veía una le preguntaba a Gustavo, es ese el edificio de la universidad, no, ese no es, ahh; le pregunte tanto que el último día me llevo a verlo. Y por supuesto es otro monstruo soviético que da susto y parece que se lo fuera a comer a uno, según me contó Gustavo son residencias estudiantiles de mala reputación.

De ahí me llevo a ver la estatua de Gary Gagarin y luego me acompaño a coger mi tren. Gracias Gustavo por el super tour que me dio y por lo bien que la pasamos.

Le tenía un poco de mala disposición a Moscú, sabía que era enorme y un poco agresiva, pero me gustó mucho y me hubiera gustado pasar más tiempo allí. Con sus mercados en todo lado, mezcla étnica, gente viviendo del rebusque, perros en la calle y combinación de arquitectura soviética y rusa tiene algo muy especial que no tiene ninguna otra ciudad de Europa.

Mi siguiente destino es una ciudad llamada Vladimir, donde pasaré un par de noches y dejare este ritmo tan frenético de viaje.

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Don Piter


Después de una larga espera pasamos por la inmigración rusa sin problemas, ya que los problemas viene a la salida (espero que no :s) y luego de otras 3 horas en marsh rutka llegamos a San Petersburgo o Piter como le dicen los rusos.
Piter es una de esas ciudades que enamoran a primera vista, es muy bonita y muy europea. Plagueada de turistas no se siente como si se hubiera entrado a Rusia sino a otra ciudad donde hordas de turistas van por un fin de semana largo. Fui a mi hostal y regrese a darle un vistazo a la ciudad de noche. El corazón de la ciudad esta atravesado por Nevsky Prospekt, a lo largo de esta calle están gran parte de los lugares de interés, un poco más solitaria pero aún hermosa Piter de noche me gustó.

Como Rusia es un enredo para viajar y en teoría hay que registrar la visa en cada ciudad donde se pase más de tres días decidí hacerle conejo y no permanecer tanto tiempo en cada ciudad, así que esa misma noche fui a comprar un tiquete de tren para ir a Moscú 2 días después. Resulto ser una odisea de la cual Tanya me había hablado y después de varios intentos fallidos logre un tiquete de tercera clase que llega a Moscú a las 5 am!!

Al siguiente día mi prioridad era la iglesia de la Resurrección donde pude satisface mi gran curiosidad con el deleite de ver esta construcción tan hermosa, con todas sus cúpulas en forma de cebolla al lado del río. Realmente no podía creer mis ojos que estuvieran contemplando este templo que por alguna razón siempre lo asociamos mentalmente con Rusia.

El resto del día vague por Piter dejándome cautivar por su ritmo un poco acelerado, escuchando al montón de jóvenes rusos fastidiosos en sus motocicletas haciendo rugir el motor al máximo y viendo la vida pasar. Me dirigí a un lugar llamado la fortaleza de Pedro, en su camino pase por el Hermitage y me asustó su tamaño así que pospuse mi entrada ya a este palacio ya que recorrer cada una de sus galerías es un paseo de 24 km. Cruzando el río me tope con un montón de recién casados tomándose mil fotos en cuanto monumento se les cruzara (especialmente las novias).
También había una banda de música y mucho alcohol. Las chicas super elegantes y los tipos más interesados en la bebida que en la compañía que tenían al lado, era un verdadero espectáculo.

Al llegar a la fortaleza de Pedro vi un buen grupo de gente que tomaba el sol mejorando el bronceado, curiosamente este mismo lugar es punto de bronceado en invierno!! se debe estar un poco no cuerdo para andar en paños menores en medio de la nieve por acá.
Por la noche mientras pillaba algo de comer en un restaurante, fui invitado a otra mesa por un grupo de parejas rusas porque tenian curiosidad de mi. Solo una mujer de todo el grupo hablaba algo de inglés y me terminaron dando cátedra de que en Rusia se toma Vodka o cerveza, no agua. Piva o Vodka, nyet Vada. Luego siguieron haciéndome la charla hasta que llegó el marido de la traductora y con cara no muy feliz me dio la mano. Mi instinto de conservación me dijo que me fuera pronto de esa mesa e hice bien ya que cuando le dije a la mujer que me iba a mi mesa me dijo, si, es mejor :s
Al siguiente día decidí ir al Hermitage, ya era hora de untarnos un poco de cultura. Fui con un chico japonés llamado Hiroshi con el cual vagamos por las enormes y galerías de este palacio. Yo realmente solo estaba interesado en el arte francés del siglo XIX pero resultamos viendo gran parte de esta gran exposición; terminamos agotados pero aún así nos dimos un par de vueltas por la ciudad y de regreso al hostal donde recogí la maleta y emprendí camino hacia Moscú.


Comiendo con Hiroshi me enseño a hacer una figura en origami pero olvide inmediatamente como hacerla, el era un poco callado y su inglés no le ayudaba mucho pero aún así fue entretenido pasar el día con él.
Una de las cosas que me dejo impresionado de Piter y de Rusia en general es que las mujeres usan zapatos de tacón super altos, así sea para comprar el pan como luego me confirmó la novia de un amigo.

De verdad que nunca había visto tantas mujeres en tacón en un mismo día.

Las chicas de Piter parecían estar muy conscientes de andar a la moda y como usan tanto zapato alto a veces parecía que yo estaba en un desfile de modas y no en la calle. Los tipos sin embargo andan también muy pulcros pero usan unos cortes de pelo medio ñeros, con zapatos de punta levantadas, algunos con una especie de cartera y generalmente super serios (como si estuvieran bravos).
Ya en la estación esta era la primera vez que tomaba un tren nocturno así que había cierto tipo de emoción y como buen mochilero me fui por la tarifa más económica en 3ra clase o Platskart. Para comprar el tiquete se necesita el pasaporte y para abordar el tren también hay que mostrarlo, según me enteré lo hacen para controlar la migración interna en el país.

Me instalé en mi lugar y espere pacientemente a que el tren partiera. Nadie me había preparado lo que vendría. Una señora me empezó a hacer la charla, tenía curiosidad por este personaje que solo sabía tres palabras en ruso y venía de tierras tan lejanas. Luego llegó una pareja y empezó lo divertido ya que entre todos se peleaban para hacerme preguntas de la cuales yo no entendía ni papa!! Cuando saque el diccionario ruso-inglés se emocionó más el asunto ya que podíamos tener conversaciones de una palabra apuntado palabras específicas en el diccionario. Estuvo divertidisimo, cada vez que le entendía algo al hombre de la pareja me daba la mano y cuando no le entendía, el 99% del tiempo, me volvía a repetir de otra forma. De alguna forma entendí una que otra cosa. Luego llegaron un par de amigas de la primera señora y ya eran 5 personas haciéndome preguntas en ruso ;) La diversión se apaciguo cuando llego la asistente del vagón (la infame provadnitza) y tuvo una especie de discusión con la pareja creo por algo de las sábanas. Recuerdo muy bien que la provadnitza tenía los dientes de arriba enchapados en oro, así que tenía una sonrisa inolvidable.

Al final de la noche agotado mentalmente terminé viendo fotos con explicación una por una de un crucero que hicieron las tres señoras. Ya a la 1 am me fui a dormir con la esperanza de dormir 4 horas, pero la muy querida provadnitza nos despertó a las 4 am (una hora antes de la llegada) para que le devolviéramos las sábanas.

Llegue a Moscú a las 5am a esperar a Gustavo (un amigo de mi tía Maritza de la Universidad) el cual sería mi guía en mi corta estadía en Moscú.
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Por que dormir en un hotel de 5 estrellas cuando se puede dormir bajo un millón de ellas

La noche antes del viaje no tuve muchas horas de sueño ya que la emoción del viaje y el peso de las despedidas me impedían conciliar el sueño. Me levante a las 4 am para coger un tren hacia Gatwick, de donde partiría mi vuelo. Tanya se levanto conmigo y me acompaño hasta la estación del tren de ahí partí solo en este largo viaje en el que me he metido.

Pese la maleta en el aeropuerto, 14 kilos no es el peso que más deseo cargar pero se que en el camino me desharé de cosas, como un bocadillo que le llevo al amigo de mi tía en Moscú, la guía y diccionarios de Rusia y otras cosas.

Llegue a Helsinki en una tarde lluviosa y silenciosa, un poco perdido por el cansancio de la falta de sueño y también con el torrente de pensamientos que venían a mi cabeza. Le eche un vistazo a la ciudad y me dirigí a donde me iba a quedar, un chico de Finlandia llamado Arto que conocí por couch surfing.

Arto es un personaje fenomenal, habiendo hecho el mismo un viaje muy largo en bicicleta por varios meses desde su nativa Finlandia hasta Turquía, luego recorriendo distintas rutas en bici en la India, Camboya y Tailandia. Sus experiencias de viaje fueron muy alentadoras y entretenidas. Me dio muchos consejos y me presto un libro titulado "vagabonding" que devore en 3 días que estuve en su casa. La primera noche fuimos a acampar a una isla a 15 minutos de Helsinki llamada Pihlajasaari, comimos bajo las estrellas viendo las luces de Helsinki, allí Arto me entretuvo con sus muchas historias de acampar y de vivir una vida muy diferente a la que vive la gente en promedio en Finlandia. Trabaja medio tiempo 9 meses al año, el resto de su tiempo lo invierte en sus hobbies, como dirigir el grupo de japonés-finlandes, participar en linux-Finlandia, acampar, viajara y conocer viajeros. Me dijo una rase que me encanto mucho "por qué dormir en un hotel de 5 estrellas cuando se puede dormir bajo un millón de ellas".

A la siguiente mañana exploramos más la isla y encontramos esta señal.


Para esa noche, Arto me había invitado a una sesión de Sauna con sus amigos y con mucho gusto acepte la invitación. Eso me hizo recordar cuando vivia con una señora de Finlandia hace 6 años. La señora tenia sus 90 y tantos años y me contó un día que se fue a una playa nudista con sus hijas, yernos, nietos y bisnieto; yo boquiabierto le pregunté si todos iban desnudos y recuerdo la viejita se pudo burlar de mi diciéndome "es verdad, uds los latinoamericanos tiene cierto problema con la desnudez". Fue por mis largas conversaciones con Kaarina (la señora de Finlandia) que comencé este viaje allí en Helsinki. Ya sabiendo lo que me tocaba, llegamos al sauna y a quitarse la ropa, el sauna era eléctrico (no de leña) y todos los amigos de Arto hablaban inglés entre ellos por decencia, también jugué por primera vez petanque y la suerte de principiante no me acompaño esa noche.

Al siguiente día ya me tocaba echarle un vistazo a la ciudad. Paseé por sus calles más bien divagando que tratando de ver lugares de interés específicos. Fui de paseo por Suomelinna otra isla en la bahía de Helsinki que era donde estaba un fuerte que impidió que Helsinki fuera tomada por mar. Allí le hice un dibujo a Arto para su "guest wall". Como el siguietne día iba a San Petersburgo, averigüe la forma más barata de llegar allí. Hay tres opciones, tren, bus finlandés o mini bus ruso (conocido en toda Rusia como Marsh Rutka).
El marsh rutka es la opción más barata, claro esta si se puede saber de donde salen. Arto me dijo más o menos donde encontrarlos, me tomo un poco de tiempo hacerlo, pero cuando lo hice recibí la primera señal qeu pronto dejaría el paraíso comunicativo de Finlandia donde los conductores hablan inglés para entrar en Rusia donde todo me ha tocado a punta de señales porque para aprender ruso salí medio bruto.

Esa noche en la casa de Arto preparé un arroz colombiano con agua de panela, escuchamos música y terminé de leer las partes que me interesaban de Vagabonding. A la siguiente día partí con mis maletas luego de compartir desayuno con Arto, en el marsh rutka conocí un estudiante americano que por cuestiones burocráticas rusas tuvo que sacar 2 pasaportes para poder estudiar en do ciudades rusas distintas.

Así concluyó mi corta visita por Finlandia, que curiosamente es el lugar más al norte que estaré en este viaje; me gustó mucho Helsinki con conciertos gratis, mucha naturaleza y gracias a Arto con su charla y consejos. el me recordaba a Kaarina, la señora de Brighton, tenía gestos faciales muy parecidos, acento similar y su forma de hablar tenía matices que me hacían recordar mis largas conversaciones con Kaarina.

Es este momento estoy en una ciudad Rusa llamada Novosibirsk en la Siberia occidental. Tengo mucho por contar pero sera en otro post. Read More!